Su empresa, TIG-M (Transportation, Innovation, Group, Manufacturing), se dedica a la fabricación de tranvías eléctricos de batería, sin catenaria y ayudados con celdas de hidrógeno para lograr cumplir un día de trabajo de 20 horas sin necesidad de ser recargada. En noviembre de 2020 la compañía fue reconocida en la premiación del Global Light Rail Awards con sede en Londres, entre varias compañías de tranvías a nivel mundial en el que daban 10 premios a los cuales fueron nominados en 6 premios y ganaron 3.

Hijo de Roberto Villa Villa y Carmelita Galvis Ferrer. Es el tercer hermano mayor de ocho, nacido en Medellín – Colombia en 1940. Por muchos años sufrió para salir adelante en los estudios por el problema que representaba la dislexia que no fue diagnosticada cuando niño.

Álvaro desde que tiene memoria, hacía experimentos con la electricidad hasta causarle problemas por la falta de recursos que lo llevó a desalambrar parte de las líneas telefónicas de su casa, que a sus 12 años consideraba que no se estaban utilizando y con esto quería aprovechar en otro de sus proyectos.

Cuando su mamá iba a realizar una llamada y no lo logró se dio cuenta que había retirado el cable que no era y le tocó confesar lo sucedido ganándose un castigo de quedarse en pijama por un tiempo prolongado en época de vacaciones con el objetivo de no salir de casa. La situación en el colegio no era tan diferente por sus malas notas y falta de motivación por ser discriminado al ser zurdo.

Su madre le sirvió como motor e inspiración para superar estas dificultades, ella al ver otros experimentos electrónicos que sí salían exitosos y avanzados para su corta edad lo impulsaba hacer lo que lo apasionaba.

Además de la electrónica, la aviación se convirtió en otro hobby que fue comenzado con la idea de ser piloto comercial y empezó clases en la Escuela de Aviación Espada en Medellín en el año 1957, a sus 18 años de edad voló sólo por primera vez y a raíz de que las clases eran muy costosas y con la influencia de amigos que estudiaban en Estados Unidos, se animó a viajar a este otro país que encontraba oportunidades laborarles que le permitían pagase las horas de vuelo faltantes a un precio más económico. Su madre le decía a sus amigos y familiares que él iba con el objetivo de estudiar electrónica a Estados Unidos, detalle que en aquel entonces el todavía no sabía.

Su primer trabajo en Los Ángeles, Estados Unidos fue lavando platos en un restaurante mexicano, sin saber inglés sólo duró dos semanas por no cumplir con las expectativas. No paró de buscar otras oportunidades mejores en las que se desempeñó como operario en fábricas de plástico y con la ayuda Helena Gutiérrez y Boris Bartho, familia colombiana logró conseguir un trabajo en Gulton Industries donde se fabricaban equipos electrónicos para el programa espacial en el que participó en el ensamble y ajuste de la fuente de energía para el Surveyor (F6) la cual fue enviada y quedó permanentemente en la luna hasta el día de hoy y luego participó en el ensamble y ajuste electrónico de la fuente de energía que controlaba los giroscopios de estabilización de la fase I del Apollo.

Este trabajo en el que permaneció 7 años, fue el motivo para comenzar sus estudios en electrónica como su madre algún día lo había predicho: comenzó en El Camino College, por tres años de clases nocturnas, luego continuó en Santa Monica City College por un año nocturno y finalmente en UCLA por un año nocturno. Todo este esfuerzo para poder continuar con su trabajo durante el día y finalizar sus estudios en la noche.

Luego de estos cursos logró sacar la licencia de Ingeniero de Controles profesional en California, y con la práctica del idioma se le presentó una oportunidad laboral en Walt Disney en el grupo de Imagineering de California que se encontraban en la fabricación de los componentes para ser enviados al parque en Orlando, Florida.

En los primeros años se enfocó en la fabricación de equipos de control técnico para las figuras animadas y los efectos especiales. Luego viajó seis meses a dirigir la instalación de varios shows en el parque de Orlando, Florida (Casa de los Fantasmas, Los Piratas del Caribe, Los Trenes de Vapor, el Show de la Selva y Sistemas de seguridad del Space Mountain).

Al regresar a California, formó parte del grupo de investigación por seis años, desarrollando nuevas tecnologías para los diferentes shows de la compañía, con lo que obtuvo las siguientes cuatro patentes de las áreas de electro-óptica y sistemas infrarrojos:1. #4,257,612, 2 #4,054.290, 3#, 4,150.824, 4. #4.177.589

Luego continuo con sus hobbies, uno de ellos eran los carros eléctricos y logró convertir un carro subaru 360 de gasolina a eléctrico (F4) para movilizarse desde su casa al trabajo. Al tiempo, Disney empezó un proyecto de carros eléctricos y Álvaro no fue invitado a participar en el desarrollo.

Esto le abrió el camino para el empezar su propia compañía después de haber trabajado nueve años en Disney, aprovecha esta experiencia y se independiza para compartir su conocimiento con otras empresas a través de consultorías, entre ellas Los Studios Universal en Hollywood.

Fue invitado a trabajar con tecnología de rayos láser y robots llamado Battlestar Galáctica con Universal, ya que ellos necesitaban un fabricante para los robots y efectos especiales del show. Sin desaprovechar las oportunidades les ofrece el servicio y un adelanto para montar el taller que el mismo se encargaría de la fabricación del proyecto.

Esto fue aceptado por conocer su trayectoria y profesionalismo y de esta forma nació AVG (iniciales de Álvaro Villa Galvis) que operó por 30 años.

En sus comienzos con las exigencias de calidad y tiempos en los que Universal necesitaba resultados, tuvo una oportunidad de emplear a los mecánicos encargados de hacer la animación en Disney quienes habían entrado a huelga, trabajaron por esta temporada en AVG para completar el show de galáctica que se estaba fabricando en su momento y se logró muy buen resultados que le abrieron las puertas al mundo en el campo de la animación electrónica (http://www.a-v-g.com/).

TIG-M (Transportation, Innovation, Group, Manufacturing)

Con el cambio de tecnologías y el aumento de la competencia, el negocio perdió valor y se fue abriendo a otros mercados donde se unió a otro compañero que conoció en Disney y empezaron la compañía TIG-M (Transportation, Innovation, Group, Manufacturing) para la fabricación de tranvías eléctricos de batería, sin catenaria y ayudados con celdas de hidrógeno para lograr cumplir un día de trabajo de 20 horas sin necesidad de ser recargada.

En noviembre de 2020 la compañía fue reconocida en la premiación del Global Light Rail Awards con sede en Londres, entre varias compañías de tranvías a nivel mundial en el que davan 10 premios a los cuales fueron nominados en 6 premios y ganaron 3: Customer Initiative, Enviroment, Sustainability Initiative, y Manufacturer of the year. Siendo la única compañía americana que fue reconocida junto con otras compañías europeas (https://www.tig-m.com/).

Hoy en día tienen flota de tranvías modernos en Doha, Qatar siendo uno de los proyectos leed más grandes en el mundo. Hace ocho años cuentan con la presencia de tranvías TIG-M tipo antiguo con tecnología moderna 100% limpia en la isla de Aruba.

En este momento se encuentran terminando el diseño del tranvía articulado para 200 pasajeros (F12) que se tendrá en funcionamiento en California en un futuro muy cercano.

TIG-M sigue con el sueño de mejorar el transporte masivo a nivel mundial para volverlo limpio de forma que permita que la tecnología se adapte a los nuevos acontecimientos que presenten.

Álvaro es casado con Marta Elena Mejía Ortiz, tienen tres hijos Álvaro José, Juan Roberto, y Martin Enrique, de los dos primeros tienen cuatro Nietos