David Rodríguez es padre de familia, artista, relojero y coleccionista. Interesado desde pequeño  por el dibujo y las manualidades, pasión que comparte con su madre. Con su diploma de bachiller en mano viaja a Francia para continuar sus estudios.

Si bien su primera intención era dedicarse al diseño gráfico, encuentra su camino en el terreno más tradicional de las bellas artes.

Realiza estudios en la Escuela Nacional Superior de Arte de Nice (“La Villa Arson”), antes de pasar a la Escuela Nacional Superior de Arte de Nancy (ENSA Nancy), donde obtiene un grado de magíster (MFA) en el 2009 con mención del jurado. De regreso a la capital francesa, David realiza una maestría profesional con el tema de “El Arte contemporáneo y su exposición” en la Sorbona (Universidad de París-IV).  Pero, de nuevo, más que en la teoría, su amor por el arte florece en la práctica de la pintura.

En París forma parte del colectivo La Vaca Azul, asociación creada y dirigida, en su mayoría, por colombianos en Francia. En este grupo, desarrolló su trabajo y participó en varios proyectos como la renovación del espacio de exposición asociativo y la organización de un programa de exposiciones para el mismo.

En el año 2014, se presentan varios proyectos, entre ellos, participa de la exposición Juego de Pistas, la primera muestra de un ciclo que organiza el Consulado General de Colombia en París. Como parte de su presencia en el 59° Salon de Montrouge, es entrevistado en el programa Mauvais Genres para la radio France Culture. También, es el primer artista residente del programa Le Silence du Monde en la región de Ardèche… e integra el programa de posgrado OFFSHORE del ENSA Nancy que le abre las puertas del país asiático.

Al otro lado del mundo

Su encuentro con Asia no es solo artístico, sino que allí conoce a su compañera Shin-Yi, de origen Taiwanés. Creadora en el área de la perfumería, y como él, con una larga historia de vida en Francia. Ella es quien comparte su vida, le proporciona confianza y los medios para continuar sus investigaciones. Pronto, David se convierte en padre. Siguiendo los pasos de su madre, él hace de ese rol su principal actividad. Con persistencia, continua sus pinturas cuando su niña descansa.

Desde su llegada, David participa activamente de la vida cultural de la “Perla de Oriente”. Al menos una vez al año, viene realizando exposiciones en Shanghái y en Francia. Dentro de estas se destacan: Ru Xiang Sui Su (2016) en el Bazar Compatible Program; SELF (2018) en UrbanCross gallery, y Room Service (2019) H27 Gallery, ambas en colaboración con AL Works. En paralelo, ha ofrecido presentaciones públicas de su trabajo, ha escrito reseñas artísticas para varios medios digitales y su crónica sobre el mundo de los mercados de las pulgas en Shanghái fue publicada en Chopsuey (#2), revista literaria que promueve el intercambio cultural entre países hispanohablantes y China.

En el año 2021, en un contexto desfavorable para la producción artística, se fortalece su presencia dentro del medio cultural shanghainés a través de varias exposiciones y residencias.  Entre ellas, conviene destacar Florilegia Painting: Maries Villa, en la antigua fábrica de pinturas Maries; (De) Constructed a través de NoName Studio en Zhujiajiao, ANACHRONISM STUDIO en LiveArt Gallery. Ha sido invitado por el consulado General de Colombia en Shanghái, para representar a su país en la 11° Exposición de Bellas Artes del Shanghai Art Collection Museum.  Así su actividad en el terreno cultural le vale una participación como Artista Docente invitado en el Instituto de Industrias Creativas y Culturales (ICCI) de la Universidad de Jiaotong (Shanghái), donde se encuentra trabajando actualmente.

Dentro de todo eso aún hace falta mencionar su faceta de coleccionista. David Rodríguez es un coleccionista de relojes conocido en Shanghái, e incluso en otros países, por sus restauraciones de relojes antiguos, por las correas que diseña y fabrica para ellos. También, es reconocido por algunas modificaciones realizadas sobre los tableros. Este es su aporte para su preservación y divulgación de la relojería en general y la relojería China en particular.

Esto viene de su amor por los oficios artesanales ancestrales y por los objetos antiguos que no sólo nutren su práctica artística, sino todos los aspectos de su relación con la ciudad y lo que ella significa para su obra.